Tras la irrupción de UBER y la polémica generada al respecto, las empresas lograron, durante el año en curso, flexibilizar los requerimientos y exigencias para poder operar como medio de trasporte. Incluso, producto de ello, el sector entró en una desregulación de hecho, por lo que cada remisería, dentro de ciertos parámetros, maneja sus propios importes y modalidades.
Hugo Masquio, desde la Cámara de Remises, subrayó que “hubo común acuerdo entre los titulares de las agencias” de remises, para que el precio de la bajada de bandera pase “de los 990 pesos que se cobraba, a un número redondo de 1.000 pesos”. Mientras que la llamada “ficha por cuadra”, es decir el recorrido de aproximadamente 100 metros, costará ahora 110 pesos y el kilómetro para viajes de mayor extensión pasará a costar 750 pesos.
Masquio remarcó que estos valores no dependen de la hora de utilización ni la fecha, aludiendo que “hay otros vehículos, que no son remises, que tienen tarifas diferentes”, dependiendo de esos factores.